El cine porno y su tendencia homosexual

Aunque en nuestro país no es una práctica demasiado común, en otros lugares del mundo no es extraño que un actor o actriz de cine porno se pase al cine convencional, después de unos cuantos de años de haber actuado en películas para adultos. En otros países como en el nuestro, el cine X es una entrada al mundo de la actuación, porque se sobreentiende que no se necesitan cualidades interpretativas, sino otras de índole muy diferente que se detectan en los castings preliminares, y que poco tienen que ver con las dotes artísticas (una percepción totalmente errónea, no es tan fácil como parece aparecer en una película porno, pero lo hablaremos en otra ocasión); por ende, hay muchos actores que inician ahí su carrera, esperando hacerse de cierta fama y experiencia para después dar el salto al cine comercial.

Sin embargo, ahora hay una nueva tendencia entre este tipo de actores, y es que, dentro del cine pornográfico, se deciden a dar el salto hacia la categoría homosexual. Hace unos años que se ha visto ascender el cine para gays y lesbianas, y aunque anteriormente veíamos escenas de este tipo en películas x hetero, ahora ya son muchas las producciones que son exclusivamente de temática homo; y la gran mayoría de sus actores y actrices se declaran también heterosexuales, pero tienen curiosidad por ver si su talento también da para este tipo de escenas. De hecho, si vemos en cualquier vídeo o película porno a lesbianas follando, casi se puede asegurar que no serían tortilleras de verdad, sino mujeres que interpretan estupendamente su papel de tías atraídas sexualmente por otras tías.

Cierto es que las escenas de lesbianas en el porno son mucho más comunes que las gays, a no ser que sea cine específicamente para hombres homosexuales, sea por la razón que sea; pero de cualquier forma, también ocurre con las producciones gays esto de conseguir sus actores en el porno convencional. Y es que, según parece, esto significa para estos intérpretes algo así como una prueba para ellos, una forma de ascender en sus cualidades interpretativas, una especie de reto para su propio talento. La verdad es que supongo que cuando un actor o actriz porno lleva muchos años trabajando, puede llegar el momento en que el aburrimiento haga mella en él, y salga en busca de nuevas inquietudes interpretativas; entonces, el hacer escenas de sexo con personas de su mismo género puede ser una buena forma de dar excitación a su trabajo, por qué no.

Por supuesto, nadie se cuestiona la visibilidad lésbica en el porno, los hombres y, lo que es más curioso, las mujeres también, no tienen ningún problema en aceptar que dos mujeres se besen, se acaricien, se masturben o realicen toda clase de prácticas sexuales entre ellas, compartamos sus gustos homosexuales o no. Parece que consideramos que, cuando se trata de placer sexual, a las mujeres poco importa quién se lo dé, mientras que los hombres no tienen término medio: o son muy machos o muy gays, nada de cambiarse de acera por puro vicio, ni siquiera si lo demanda el trabajo.

Sí, un ejemplo de machismo puro y duro, pero nada nuevo de lo que asustarse: la pornografía en su gran mayoría está hecho por y para hombres, y hasta que esta percepción no cambie, seguiremos encontrando cosas así. Pero, por si acaso,  un aviso, actores porno: estais cortando vuestro talento de forma radical, sin poder abriros caminos en otras tendencias en vuestro trabajo. Es hora de reflexionar.

 

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